4 may 2012

Relatos para pensar


Había una vez un muchacho que tenía muy mal carácter.
Un día su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que se notase agresivo debería clavar uno en la parte trasera de la cerca.
El primer día el muchacho clavó un total de treinta y siete.
En las siguientes semanas , fue controlando esos momentos de ira con lo cual el numero de clavos iba disminuyendo gradualmente.
Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que poner aquellos clavos en la cerca y finalmente llegó el día en que el muchacho consiguió controlar esos arrebatos de agresividad.
Muy satisfecho se acercó a su padre contándole que había conseguido anular esa actitud. Él se alegro, y le propuso que en adelante por cada día que pasase sin violentarse y manifestar agresividad quitase un clavo. Al cabo de unas semanas el muchacho había quitado todos los clavos y de nuevo se dirigió a su padre para informarle.
Él tomó a su hijo de la mano y lo condujo a la cerca. Le dijo:
-"Lo has hecho bien, hijo, pero observa los huecos de la cerca. Nunca volverá a ser la misma.
Cuando dijiste cosas enojado dejaste cicatrices como éstas".

Y después de este relato os pongo un par de trabajitos de mis alumnas


 
Cuadro realizado por Merche con pastas modelables 

Álbum de fotos hecho por Bego

28 abr 2012

27 abr 2012

Relatos para pensar


Hoy os pongo otro relato .
No lo he escrito yo, son cosas que leo, que me gustan  y que quiero compartir con vosotr@s.


"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"
El maestro  le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... 
 Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez  te pueda ayudar.
-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.





Cuadros realizados por Josune .
 Ikea,  Zara  y un poco de plomo nos han resuelto la papeleta.
Y para mi gusto, han quedado muy elegantes.

23 abr 2012

Para Anuska



¿Un truco para levantarnos cada día y sobrevivir al día siguiente?
Pensar en positivo y sonreír por los dones que nos han dado.
Estaremos muy poco en este planeta y merece la pena que lo aprovechemos".
                                  (Juan Antonio Cebrián)

Hoy os enseño unos trabajos hechos por Anuska.

El cuadro es un lienzo con Pan de Oro y  una letra china. en relieve que significa Humildad.

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirles  a los demás descubrirlas.

"Sé humilde cuando subas para que sean indulgentes contigo cuando bajes."


Y este es un baúl grande que lo ha decorado para su habitación, lo ha hecho a juego de un cuadro que hizo hace tiempo


Este es el cuadro (como veis, le gusta el fucsia). La verdad es que le quedó super alegre en la habitación.


21 abr 2012

Paragüero decorado

Cuenta una antigua leyenda que un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.
En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable. El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría nulas posibilidades de escapar al terrible veredicto ...la horca!!!

El juez también implicado, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: 
"Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de El tu destino, vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino."
Por supuesto , el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma palabra CULPABLE y la pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.
El Juez le mandó tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomo uno de los papeles y llevándoselo a la boca se lo tragó rápidamente. Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharos airadamente:
"Pero qué hizo??? Y ahora ??? Cómo vamos a saber el veredicto?"
"Es muy sencillo respondió el hombre. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué".
Y así debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.




Paragüero decorado con diferentes técnicas. 
Realizado por Ainara

Toda la familia


"Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo...
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado"

                                  ( Teresa de Calcuta)


Aquí están Raquel y Roma trabajando

Roma con su teja acabada

Stasi dándole al pincel, decorando una peana

y Roma trabajando .




19 abr 2012

De todo un poco


"No te des por vencido
aunque las cosas no salgan como te esperabas"


Aquí van algunos trabajillos realizados en clase


Caja decorada por Isabel


Cuadros con siluetas

Muñeca de Goma Eva, realizada por Rosa Mª

Maniquí realizado por Lucia

y lechera decorada por Eva